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El 28 de agosto de 2015 quedó grabado en la memoria deportiva de Capileira y de toda la comarca de La Alpujarra. Aquella calurosa tarde de finales de verano, la 70ª edición de la Vuelta Ciclista a España convirtió las singulares calles y las imponentes laderas de nuestro municipio en el epicentro del ciclismo mundial. Concretamente, la 7ª etapa de aquella ronda unió la localidad jienense de Jódar con el denominado «Alto de La Alpujarra», un exigente final situado a las mismas puertas de Capileira tras un trayecto de 188,3 kilómetros.

La organización de la carrera apostó por un final inédito y espectacular, diseñado para descubrir al gran público la belleza escarpada del barranco del Poqueira. Aunque no figuraba en las guías clásicas como un puerto tradicional de alta montaña, el trazado aprovechó a la perfección el colosal desnivel alpujarreño: una ascensión constante y desgarradora que nacía en las inmediaciones de Órgiva y ascendía metro a metro hacia el techo de la península.

La jornada estuvo marcada desde sus primeros compases por una combativa fuga de cinco corredores: el holandés Bert-Jan Lindeman, el combativo ciclista vasco Amets Txurruka, el francés Jérôme Cousin, el bielorruso Ilja Koshevoy y el colombiano Carlos Quintero. Con el pelotón rodando con cierta cautela, la escapada llegó a gozar de una renta superior a los trece minutos, permitiendo a Txurruka coronar en cabeza el puerto de Los Blancares y a Lindeman adjudicarse el sprint intermedio en Lanjarón. Al aproximarse el grupo de cabeza al desvío de Órgiva, la ventaja aún superaba los seis minutos, momento en el que el equipo Movistar tomó las riendas para acelerar la marcha.

La auténtica batalla se desató tras cruzar Pampaneira y encarar los tramos más selectivos del valle. Allí, Txurruka probó fortuna en dos ocasiones antes de que el bielorruso Koshevoy lanzara un durísimo ataque a la salida del pueblo. Por detrás, Lindeman demostró una resistencia sobrehumana: sufriendo en cada curva, perdiendo metros y recuperándolos a base de coraje, logró enlazar de nuevo con la cabeza de carrera. A escasos 150 metros de la pancarta de meta en Capileira, y tras aguantar a rueda de Koshevoy, el neerlandés demarró con una potencia imparable para levantar los brazos y sellar la victoria más importante y brillante de su trayectoria deportiva.

Apenas medio minuto después, la dureza del último kilómetro y medio encendió la lucha entre los grandes favoritos al triunfo final. El italiano Fabio Aru, a la postre ganador de aquella Vuelta 2015, lanzó un ataque demoledor al que no pudieron responder figuras de la talla de Alejandro Valverde, Nairo Quintana, Joaquim «Purito» Rodríguez o Tom Dumoulin. Su cambio de ritmo causó estragos en favoritos como Mikel Landa o Chris Froome, quienes cedieron un tiempo valioso sobre el asfalto alpujarreño, mientras que el colombiano Esteban Chaves lograba conservar el maillot rojo de líder.

La caravana multicolor se despidió al día siguiente partiendo desde Puebla de Don Fadrique rumbo a Murcia, dejando atrás una jornada imborrable. Aquel viernes de agosto, Capileira no solo acogió una llegada de primer nivel internacional, sino que mostró a millones de espectadores de todo el mundo la majestuosidad de sus paisajes blancos, el reto de sus cumbres y la calidez de su gente.


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Ayuntamiento de Capileira