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Este pequeño milagro se llama Capileira, y se encuentra en la Alpujarra Granadina, dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada. A más de 1.400 metros sobre el nivel del mar este municipio ofrece una de las temperaturas más suaves de toda la Península durante los meses más calurosos del año. En agosto cuando muchas ciudades superan fácilmente los 35 o incluso los 40 grados, en Capileira las máximas rara vez llegan a los 25ºC.

Sin duda la altitud es una de las claves de este microclima. Pero no es lo único que explica por qué este rincón se ha convertido en refugio natural frente a las olas de calor: Capileira está rodeado de naturaleza, de aire limpio y zonas de sombra que alivian incluso las horas centrales del día tanto que las vistas desde el pueblo son impresionantes, y quienes se animan a recorrer sus senderos pueden incluso llegar al Mulhacén, el pico más alto de la península ibérica.

No sólo fresco, también con historia, además del clima Capileira tiene mucho más que ofrecer: Su historia se remonta a épocas antiguas y fue lugar de paso y asentamiento de íberos, romanos y más tarde comunidades cristianas. Pero sobre todo fue durante la época andalusí cuando el pueblo adquirió su personalidad actual que todavía se conserva esa arquitectura de calles estrechas y casas blancas de influencia bereber, que no sólo le dan encanto, sino también frescor.

Uno de los puntos de interés más destacados del municipio es la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Cabeza, construida en el siglo XVII sobre una iglesia anterior y reformada después de la Guerra Civil. También se puede visitar la casa del escritor Pedro Antonio de Alarcón, hoy convertida en museo.

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Ayuntamiento de Capileira